Los sueños

A menudo, los sueños nos ofrecen situaciones locas, surrealistas, creativas, originales…así que ¿por qué no usarlos para indagar en nuestra creatividad, o en nuestro yo, o en nuestros deseos? Incorporemos a nuestro imaginario y a nuestra vida el aporte precioso de los sueños.

Los sueños, esa escotilla al inconsciente, nos envían información sobre nuestra realidad con una perspectiva más profunda, atendiendo a la autenticidad de nuestra propia naturaleza. Por eso en un sueño somos nosotros mismos, sin censura, sin ese crítico que nos martillea sobre cómo debemos comportarnos o lo que se espera de nosotros. En este sentido son una liberación de nuestro «yo» más profundo.

Algunos episodios oníricos son descargas de la situación que estamos viviendo en nuestra vigilia, otros vienen de estratos más profundos, a veces a repararnos de algún tipo de situación que no hemos resuelto o a indicarnos que algo no está funcionando bien. Hay incluso sueños premonitorios que no tienen nada que ver con lo esotérico y también sueños lúcidos en los que el soñante sabe que está soñando. Se comunican con un lenguaje especial, puramente simbólico y sin coordenadas de espacio y tiempo precisas. Eso los desvincula de la realidad conocida y los hace imaginativos y originales. Aunque sabemos de la existencia de un inconsciente colectivo, cada soñante es único, dispone de su propio “presupuesto” para la función onírica, de su atrezzo particular o incluso de los personajes y paisajes que aparecerán. Todo un mundo que merece la pena contemplar y al que no le prestamos la atención necesaria. En un sueño, todo se mueve de forma rocambolesca, extraña, sin leyes de temporalidad. Nos puede parecer que hemos estado en él un siglo o quizás una fracción de segundo.

En este espacio les invito al descubrimiento del mundo onírico, a experimentar con los sueños, a establecer un diálogo enriquecedor con nuestro inconsciente, a agradecerle soñar y que recordemos parte de ese material tan preciado. Les invito a una aventura que no sigue reglas ni patrones excepto la de ser tú mismo.

Desde mucho tiempo atrás, ya en mi adolescencia, he estado agradecida por el don de recordar los sueños cada noche y por la variedad de los mismos: algunos superficiales y otros una auténtica lección de filosofía, algunos como deseos que nunca imaginé, otros espeluznantes, pero todos y cada uno enriquecedores, sabrosos y huellas de caminos a mi yo más esencial.

Aquí les compartiré mis conocimientos y sobre todo mi experiencia a lo largo de los años. Espero lo disfruten tanto como yo y puedan incorporar a su cotidianidad este precioso mundo que está dentro de ustedes. Acepto gustosa sus comentarios y aportaciones para enriquecernos de esta gran fuente de sabiduría.

¡Gracias, soñantes y bienvenid@s a este espacio onírico!

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Iván
Iván
4 meses atrás

Qué invitación más acogedora a conocernos interiormente… eres única. ????

Aruna
Aruna
4 meses atrás

Lo dices desde una comprensión tan clara y profunda que produce una impresión casi tangible. En tan poco dices tanto que uno queda con hambre jajaja
Estoy encantado de que compartas tus experiencias oníricas y estoy esperando que publiques mas información sobre el tema. 

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